EL ROCE.
Ella le pide fuego,
mas él la bromea, mechero en mano,
se lo niega,
provocando que ella coja su muñeca,
roza sin querer un pezón.
Salta la chispa, la llama,
no se enciende el cigarro, sino todo su cuerpo,
arde, tiembla, se funde en deseo insatisfecho.
La dureza de su pezón duele,
Grita a la anhelada caricia,
Anhela la mano que le esquiva.
mas él la bromea, mechero en mano,
se lo niega,
provocando que ella coja su muñeca,
roza sin querer un pezón.
Salta la chispa, la llama,
no se enciende el cigarro, sino todo su cuerpo,
arde, tiembla, se funde en deseo insatisfecho.
La dureza de su pezón duele,
Grita a la anhelada caricia,
Anhela la mano que le esquiva.

2 Comments:
Mi cuerpo también arde.
Todo se produce en unicos instantes, donde el deseo nos une irremediablemente o en los que la magia desaparece catapultada para siempre.
Enhorabuena por tu blog
http://ivansainzpardo.blogia.com/
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